Dame arena de Macondo,
dame alquimia y dame sed
martes, 10 de enero de 2012
martes, 26 de abril de 2011
lunes, 31 de enero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
miércoles, 31 de marzo de 2010
de espalda
Un sincrónico episodio
de paso a paso
cuello y hombro.
Un mantel de gas movedizo
un brillo ajeno y el camino...
Le doy la espalda al destino.
En el cosmos las estrellas
renuncian (cansadas) al cargo,
dejando al gigante apagado.
Vuelvo al tiempo como al ghetto
y este pasado inmediato:
Fue metafísicamente perfecto.
de paso a paso
cuello y hombro.
Un mantel de gas movedizo
un brillo ajeno y el camino...
Le doy la espalda al destino.
En el cosmos las estrellas
renuncian (cansadas) al cargo,
dejando al gigante apagado.
Vuelvo al tiempo como al ghetto
y este pasado inmediato:
Fue metafísicamente perfecto.
jueves, 4 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
re si g na ción
Convivíamos: afuera el frío, en la mesa dos copas, y en las sillas las dos.
Estábamos: frente a mi frente la suya, y una luz baja del otro lado del espectro.
Mirábamos: algo que no eran rostros. No los nuestros, no en ese momento.
Éramos: dos organismos tristes. Solas adentro, calladas por fuera.
Me preguntó en qué estaba pensando, y yo no sabía que responderle.
Bebí un trago de mi copa de vino.
Pienso en Berta dije, hablando bajito. Pero ella me conoce y supo que estaba mintiendo. Calló.
Miré a un costado, corrí mi silla hacia atrás, sentada estiré mi cuerpo y apoyé mi cabeza en la mano izquierda, dejando el codo sobre la mesa de roble.
Te acordás cuando compramos la mesa? le dije. Me respondió que si, pero que le era irrelevante.
Silencio.
Ella se levantó de la mesa, buscó un libro, encendió un incienso y se sentó otra vez.
Detrás de su figura encorvada que se poseía por lo que estaba leyendo, una oscuridad abarcaba el espacio.
Como cada noche, volvía a tener miedo. Miedo a las pesadillas, miedo al silencio, miedo a sus libros... miedo a ella.
Sus ojos, que rara vez se encotraban con los míos, eran mi nudo en el pecho, mi terror.
Su boca, que pocas veces sonreía, era mi desconsuelo, mis ganas de huír.
Su cuerpo, sublime, era un puñal en mi pecho, mi desvelo.
La estaba mirando fijamente leer su libro.. la estaba odiando intensamente a la dama de enfrente. Era potente el cáos interno, el terremoto de deshumanidad que me generaba.
Me paré bruscamente, se sorprendió y me miró.
Con la peor vulgaridad y el desprecio más horrendo le dije: Por estar con vos, quisiera morirme.
Ella relajó la mirada.. bebió un trago de su vino y me respondió: pues morite.. que yo te entierro.
Estábamos: frente a mi frente la suya, y una luz baja del otro lado del espectro.
Mirábamos: algo que no eran rostros. No los nuestros, no en ese momento.
Éramos: dos organismos tristes. Solas adentro, calladas por fuera.
Me preguntó en qué estaba pensando, y yo no sabía que responderle.
Bebí un trago de mi copa de vino.
Pienso en Berta dije, hablando bajito. Pero ella me conoce y supo que estaba mintiendo. Calló.
Miré a un costado, corrí mi silla hacia atrás, sentada estiré mi cuerpo y apoyé mi cabeza en la mano izquierda, dejando el codo sobre la mesa de roble.
Te acordás cuando compramos la mesa? le dije. Me respondió que si, pero que le era irrelevante.
Silencio.
Ella se levantó de la mesa, buscó un libro, encendió un incienso y se sentó otra vez.
Detrás de su figura encorvada que se poseía por lo que estaba leyendo, una oscuridad abarcaba el espacio.
Como cada noche, volvía a tener miedo. Miedo a las pesadillas, miedo al silencio, miedo a sus libros... miedo a ella.
Sus ojos, que rara vez se encotraban con los míos, eran mi nudo en el pecho, mi terror.
Su boca, que pocas veces sonreía, era mi desconsuelo, mis ganas de huír.
Su cuerpo, sublime, era un puñal en mi pecho, mi desvelo.
La estaba mirando fijamente leer su libro.. la estaba odiando intensamente a la dama de enfrente. Era potente el cáos interno, el terremoto de deshumanidad que me generaba.
Me paré bruscamente, se sorprendió y me miró.
Con la peor vulgaridad y el desprecio más horrendo le dije: Por estar con vos, quisiera morirme.
Ella relajó la mirada.. bebió un trago de su vino y me respondió: pues morite.. que yo te entierro.
miércoles, 17 de febrero de 2010
eso quiero
Que quede, me sea, pertenezca a mi.
Se plante adelante y no me deje salir.
Ningún llanto, ni un recuerdo.
Un impulso en el (micro) momento-
QUE ME EXISTA COMPLETAMENTE DE NUEVO.
sábado, 30 de enero de 2010
fin-principio
Esta serpiente hoy mismo tira las escamas
que ha estado arrastrando desconsolada...
Y desnuda en medio de tierra llana
se pinta de colores, para bailar encantada.
Fuera viejos cueros!!!
es momento de empezar de nuevo... de cero.
que ha estado arrastrando desconsolada...
Y desnuda en medio de tierra llana
se pinta de colores, para bailar encantada.
Fuera viejos cueros!!!
es momento de empezar de nuevo... de cero.
viernes, 22 de enero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
lunes, 18 de enero de 2010
Percepciones
Criatura de cara azul,
de sombra en el cuello,
brillantes en el pecho,
de ojos oscuros,
de boca sangrante,
de espasmos delirantes,
de risa contagiosa,
de nidos en el pelo,
de sexo divino,
de gritos y aullidos,
de piel y de sed.
Te movés, cual oradora de mi culto
declarándome la guerra,
mientras yo, como bestia hipnotizada
(haciéndote trampa) me dejo corromper.
Y vos, con evidente gracia, continuás (experta y tirana)
sujetándome, presionándome, mirándome,
acabando (al fin) por ahogarme, comerme y derrotarme.
domingo, 20 de diciembre de 2009
domingo, 29 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
